Lancé Cardigan el 8 de enero de 2008. Elegí el nombre porque quería que sugiriera calidez y comodidad, las cualidades que esperaba aportar a un diseño sin remates. Desde el principio busqué hacerla adecuada para pasajes de texto más largos, conservando un tono informal.
Las letras eran sencillas y tradicionales, construidas desde cero sin tomar elementos de trabajos anteriores. Me centré en el ritmo de las minúsculas y la probé en párrafos para ver cómo se leía en fragmentos más largos. No busqué tanto un equilibrio fino del color tipográfico como la fluidez general. Un rasgo distintivo eran los números, a los que di una ondulación sutil inspirada en formas clásicas. Ese pequeño detalle pretendía suavizar una estructura por lo demás neutra y añadir un toque de personalidad.
Cardigan se publicó en tres pesos —ligero, normal y negrita—, cada uno con sus cursivas correspondientes. La diseñé principalmente para la legibilidad, pero también para transmitir un toque de informalidad. No la he visto en proyectos destacados, pero sigue reflejando mi intento de combinar un diseño de texto funcional con un ambiente más cercano.